Nostalgias del Paraíso perdido

Nostalgias del Paraíso perdido *

¿No es algo muy humano el deseo de una existencia perfecta, sin miedos, sufrimientos ni necesidades?
 La aspiración a la Felicidad total y eterna ¿no habita como un motor en nuestros corazones? 
Pareciera que sí, que algo dentro nuestro siempre está sediento de una satisfacción plena, como una necesidad de vivir ¡de una buena vez! en un paraíso que no nos dé ningún disgusto, solo placer... ¡siempre!

Es interesante que la idea de haber sido expulsados de un Paraíso se repite en diferentes culturas en lugares muy distintos. Por ende, este consenso multicultural invita a suponer que algo de cierto puede haber, ¿no?

Sigamos entonces esta hipótesis que cuenta con el apoyo de diversas culturas ancestrales. Asumamos los datos que nos vienen desde el comienzo del tiempo y razonemos en base a ellos, a ver a dónde llegamos que, a mi manera de ver, es un punto muy interesante.

Entonces, tenemos por un lado variados génesis que nos cuentan que antes de vivir en este "valle de lágrimas"**, habríamos vivido en un Paraíso. En un lugar de Bienestar pleno y maravilloso, del que, por algún motivo, fuimos expulsados. 

También tenemos como dato este anhelo de felicidad total, del que hablábamos. Este deseo esencial que compartimos como especie. Que Aristóteles, siempre tan terrenal y práctico, no dude en poner como meta humana la Felicidad, ¡es todo un dato! Hay entonces un deseo básico, una meta general, una aspiración de Paraíso pleno y eterno que pareciera estar inscripto en el ADN humano. Y esta universalidad esencial del sentir ¡claro que refuerza la teoría del relato heredado!

Nos cuentan los relatos más antiguos que vivíamos en un Paraíso y lo perdimos. ¡Eso explica por qué  lo anhelamos! Porque lo tuvimos, lo disfrutamos y al no tenerlo, lo extrañamos. ¡Queremos volver a la felicidad que supimos tener! Como individuos y como especie. 

¿Se puede desear algo que no se tiene ni idea que existe? ¿Se puede extrañar lo que no se conoce? No parece eso posible. La lógica nos lleva a pensar que solo se puede extrañar lo que se conoce***. Ergo, como sabemos que existe ¡lo queremos tener! Anhelamos volver a ese estado paradisíaco de felicidad, de armonía plena y eterna como nos cuentan nuestros ancestros que disfrutamos. Un Bienestar pleno que nuestro corazón ansía y nuestro cuerpo reclama. Una vida bella, sin miedos, ni oscuridades, sin golpes bajos, una vida en armonía y paz. 

Creo que tomar conciencia de nuestro origen, de este Paraíso del que venimos, nos posiciona de una buena manera 🥰🥰. Por eso decía al principio que teniendo seriamente en cuenta estos datos, de nuestra génesis y de nuestro deseo esencial, se llega a una muy interesante reflexión, a un punto muy rico. 

💫 Si venimos del Paraíso, el Paraíso es posible.

Y ese deseo de Felicidad que nos caracteriza y nos moviliza - según tantos filósofos, no solo Aristóteles- tiene sentido. No es entonces un delirio ansiar el Paraíso: queremos lo que tuvimos. Y por eso aquí, con tantos miedos, angustias, carencias y dolores estamos dolidos y desorientados, muy incómodos. Dioses huérfanos en un orfanato en el que se la pasa bastante mal porque se permite el maltrato... ¡es lógico que querramos volver al hogar del cuidado amoroso, a vivir siempre en paz! Es natural ese deseo, ¡por eso es tan universal! Aquí no hay distinciones de ningún tipo, ni racial, ni religiosa, ni económica, ni social, etc. Como especie, todos tenemos este deseo, esta meta, Nos iguala el origen: todos tenemos derecho a esa herencia, a recuperar ese estado paradisíaco. 

....Y todo esto, a mi modo de ver ¡es un MUY BUEN dato! 
Un Origen divino que invita a un retorno... Este dato yo creo que es clave y lo hemos naturalizado. El Paraíso, cuna de la humanidad y perdido por el devenir de la Historia, es una noción que al ser olvidada nos aleja de la meta. Si creemos que no hay Paraíso posible no vamos a llegar a él, y vamos a saciar esa ansia de nuestro corazón de manera no satisfactoria. ¡Así, tantas veces buscando "paraísos" mínimos terminamos hundidos en estados infernales! 🙈

Entonces, como reflexión, nos queda la luz de la conciencia sobre nuestro origen. Un pasado de dioses, 100% democrático ya que nos alcanza a todos. Un árbol genealógico que como especie nos otorga un linaje maravilloso. Y el mejor hogar: el Paraíso. 
Un estado de Bienestar pleno, que  tuvimos y que perdimos, ¡y que es natural que querramos volver a tener! Aquí y ahora. 

También se llega con esta reflexión a que la Felicidad anhelada pasa a ser accesible. La baja del terreno de la utopía al mundo de lo perfectamente posible. Si fue... ¡puede volver a ser! Distinto es si nunca fue... si nunca fue puede no llegar nunca a ser... pero si fue, queda claro que su existencia es posible 🙂

Pensarnos como individuos y como sociedad poniendo en valor este origen me parece que es una muy buena base para repensarnos. Sobre todo en esta etapa de la Historia, de las Eras. En este devenir de la Historia se percibe una evolución, y se nota que cada vez somos más los que queremos generar más luz en la consciencia ¡y vivir cada vez más en un auténtico estado de Bienestar! 
¡Volvamos al Paraíso!
¡Ojala!





Repasemos.

Primero, ¿de dónde venimos como especie? Eso me va a hablar de mi grupo y de mi origen individual, más primario. ¿Venimos del Paraíso? ¡Epa! No es poca cosa, ¡es un montón! Ya sabemos que coinciden en esto numerosos relatos. Y que ese deseo de felicidad, tan propio del corazón humano, (la meta del ser humano para Aristóteles) estaría indicando que es un estado que se conoce, que se extraña.

Entonces, si venimos del Paraíso... ¡es natural que queramos volver al Paraíso! 
Un estado de perfecto Bienestar que es imposible si existió. Si fue puede volver a ser. 
Creo que es muy distinto pensar la vida que queremos, si desde la base arrancamos con la idea de que el Paraíso es posible o imposible.
Si creemos que es imposible es más probable que nos conformemos con cosas menores. Que nuestra búsqueda se complique, incluso se frustre si andamos mordisqueando placer en cosas insalubres, en nuestra ansia de disfrutar aunque sea  de algo. 
Pero si el Paraíso es posible se genera otra fuerza para lograr ese estado en el que todos podemos vivir a pleno, tal como nos cuentan, tal como queremos. 
Un Paraíso que existe, que de algún modo conocemos, un Paraíso al que se vuelve.


💫  Ahora, el tema es... haciéndonos cargo de este origen... ¿qué Paraíso queremos?¿Podremos volver?


Notas:

*Siempre le atribuyo a Platón esta maravillosa frase, ¡tan descriptiva y esperanzadora!, porque así recuerdo haberla incorporado en la universidad de Filosofía. Pero como no llegué a confirmar en donde lo dice, prefiero no citarlo....¡pero tampoco era justo que quede de mi autoría esta frase tan genial! Por eso esta aclaración

** Esta expresión sólo aparece en algunas traducciones del Salmo 84, 6 del Antiguo Testamento de la Biblia. En la mía, en ese Salmo no aparece ni remotamente "el valle de lágrimas" - un Salmo que es muy lindo y esperanzador, que le da suprema importancia a la Verdad, la Justicia y la Paz y que presenta a un benigno estado de bienestar como un hecho.
Sin embargo es una frase muy presente en el cristianismo ya que es parte del himno Salve Regina, el popular "Salve", tan querido y repetido por los católicos. Una recitación que, a partir del siglo XIII pasó a ser parte de los mantras principales del catolicismo.

***Platón decía que aprender es recordar. Que sabemos todo, pero al llegar aquí lo olvidamos. "Teoría de la reminiscencia" que invitó a investigar. Platón creía en la reencarnación ¡y ése también es todo un dato sepultado por la tradición!




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